En mayo el peso argentino cayó a un mínimo histórico a pesar de que el banco central había cambiado su estrategia para proteger la moneda. Esto significó una disminución del 25 por ciento en el valor del peso, el peor en los mercados emergentes. En junio se llegó a un acuerdo entre el gobierno argentino y el FMI que supone el segundo mayor crédito del FMI en términos de dinero en efectivo. No se sabe de si este préstamo solucionará la situación, pero una cosa está clara: las consecuencias de la crisis son evidentes en todos los sectores.

Las turbulencias financieras están teniendo un gran impacto en los viajes desde y hacia Argentina. Las reservas de viajes desde Argentina a otros países de Latinoamérica, que tienen la mayor cuota de viajes desde Argentina, se desplomaron en Mayo en un 26,1% en variación interanual. El total de reservas de vuelos internacionales de salida descendió un 20,4%, lo que contrasta con el aumento del 8,4% registrado entre enero y abril.

Aunque en general una moneda débil incentiva un aumento en el número de llegadas, en esta ocasión los viajeros parecen desalentados por la situación económica de Argentina. Esto hace que las reservas realizadas en mayo se hayan reducido en casi un 14%, en comparación con las reservas realizadas en mayo del año pasado.

No sólo Argentina, sino todos los países latinoamericanos reciben menos turistas. Las protestas en Nicaragua, la erupción del volcán de Fuego en Guatemala y el hecho de que algunas islas del Caribe se estén todavía recuperando de los últimos huracanes más devastadores (Harvey, Irma y María en Agosto y Septiembre del año pasado) hacen que los viajes a toda la región sean escasos. Chile y Cuba se han visto afectados por la disminución de viajeros argentinos.

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